ex_dones, el eslabón perdido entre el feminismo y el esperpento: 27-sep-2008

sábado, 27 de septiembre de 2008

Carta a un mariarmario, de Eugeni Rodríguez


(Rescato para vosotras, al hilo del post anterior, este texto de Eugeni que leí hace años y me sigue impresionando igual. Para todos los niñatos que os dirán "soy hetero" después de comeros la polla.
Y esta preciosa foto del 28J en Barcelona en la que podemos apreciar a nuestra Miquela saliendo del armario, one more time.)




CARTA A UN MARIARMARIO: A TI QUE DICES NO ENTENDER

Hoy te he vuelto a reconocer: En las miradas que buscan complicidad, en esa pose de seguridad fingida, en el miedo a la caricia, al beso, al deseo que te carcome. En esa tristeza que nunca podrás disimular, en las noches de borrachera y/o química, mendigando sexo sin que te vean. En las palabras que te ruborizan, intuyendo el placer nunca satisfecho.
Te he observado, con el descaro que da la tranquilidad y la fuerza de la coherencia. Una vez más, has desviado la mirada, apretado los puños, exagerado el gesto. Aferrado al armario de tu represión, has sido incapaz de romper el fantasma de la norma.
Ya no te quedan excusas, simplemente, vives de las mentiras que te has llegado a creer. No puedo evitar reírme cuando te oigo hablar de tu radicalidad, de tus panfletos antifascistas, de tu independentismo sin fisuras, de tu modernez a golpe de raves...Quizás debería –como tantas otras veces- preguntarte sobre tu sexualidad, tus afectos, fantasías, pasiones...pero no lo haré, no seguiré el juego heterosexista que inconscientemente has repetido tantas veces.
Sí, hoy te he reconocido, y me has dado pena, he querido decirte que la homosexualidad no es una moda pasajera, ni un capricho de los dioses. Es una parte más de tu sexualidad a la que has condenado al ostracismo, la miseria y la clandestinidad.
No te vale ya- es ridículo - con tus viscerales críticas al sistema y a la homofobia de los otros, o a esos alardes públicos de “mariconeo” donde te dejas robar un beso de militancia. Te gustan los hombres, - y lo sabes- has viajado por sus brazos, caricias, arrebatos, ternura y sexo. No intentes –como siempre- justificarte, la norma sexual, a la que tanto criticas, es compañera tuya de viaje.
Sería estúpido repetirte el discurso de la liberación gai, son demasiadas horas de charlas, panfletos, libros, manis, reuniones. Lo conoces perfectamente, eres su antítesis.
Hoy no he podido insinuarte, con esa sutileza que tanto agradeces, mis intenciones. Me resultas patético, claustrofóbico. Sabes, yo también tuve unos “amigos” que me machacaron, unos padres que se avergonzaron, y unas calles que me asustaron. No nací marcado, elegí vivir sin tapujos, defender mi opción, romper la uniformidad. No sé si es fácil o difícil, sencillamente es imprescindible luchar por el derecho a ser feliz - o intentarlo -, No voy a salvarte - para eso está la iglesia, que tanto empeño pone -. Solo quería que supieras que tu secreto no existe, que tus dudas, son la rabia de quienes peleamos contra tanta intolerancia. No le des más vueltas, se trata de una cuestión de dignidad, y sabes, sin dignidad, no se puede avanzar.

consejos para las cachorras bi


A qué coño me pongo yo a dar consejos, diréis. Aclaro que es irónico. Pero regresaba yo borracha e iluminada anoche de mi trabajo-bar y decidí abordar hoy en este blog el asunto de la bisexualidad que, desde hace más de un año -cuando salí en TV3 desmintiéndome como bi, argumenté en la Comisión Unitaria 28J contra la inclusión de la B en sus siglas y escribí un texto para el libro de mi amado Eugeni Rodríguez
Dels drets a les llibertats. Una història política del'alliberament GLT a Catalunya. (FAGC 1986-2006)- parece haberse convertido en mi tema.
No me extenderé aquí en las razones por las que considero que la bisexualidad desactiva la potencia política de la lucha tranzmarikabollo, podéis leerlas en el libro de la Eugenia.
Aclaro también que cuando cuestiono la bisexualidad lo hago como identidad estratégica y no como identidad personal. Este es un debate político, nada más. Si alguien se autodefine como bisexual a mí no me concierne, igual que si se presenta como lesbiana, bollera, puta, catalana, marciana o hipopótama.
Defenderé siempre que cada una se explique como le salga del coño, buena soy yo para que alguien venga a decirme cómo me tengo que nombrar.
Pero ayer los chupitos me despertaron mi pedagoga extraviada y deseo volcar aquí algunas de las revelaciones empíricas acerca de la bisexualidad que la vida me ha ido mostrando a lo largo de mis 34 años de perra con su habitual método, las hostias.
Mi exnovia Silvia no lo recuerda pero un día lejano por teléfono me dijo algo que se me clavó por dentro y me encontré de frente con una de esas certezas que nunca quisiste reconocer y que ya nunca podrás olvidar. Yo estaba en la recta final de una relación con un chico adorable, Andy, y las reyertas parejiles eran el pan nuestro de cada día, como suele suceder cuando dos personas se niegan a aceptar lo inevitable. (Aprovecho para enviar mil besos a Silvia y Andy, dos de mis personas favoritas del mundo mundial.) Silvia me dijo: joder tía, a mí no me aguantaste ni la mitad.
Algo se me rompió por dentro. Desde ese instante soy dolorosamente consciente de que la heterosexualidad ha sido en mi vida un mandato interiorizado mucho más adentro de lo que jamás quise ver. A pesar de que mi padre era un machorro maltratador, a pesar de que el feminismo es mi religión, a pesar de que me vuelvo loca por un coño rasurado, a pesar de que el mío es un entorno desviado donde abundan las bolleras, a pesar de todas las mujeres que conozco que me suben la tensión y me bajan las bragas.
Chicas bis: mirad adentro si os pasa lo mismo. Yo siempre he sabido que la normailidad pesa toneladas, que te tuerce la columna vertebral y el ánimo hacia abajo, hacia el suelo, que casi todo el mundo va a aplaudir que tenga novio y no novia, que nunca se puede bajar la guardia con la homofobia, nunca. Pero de verdad, no me imaginaba que me hubiese creido el cuento. Era muy chula yo (y lo sigo siendo).
Chicas bis: si tenéis novio (tenderéis a tenerlo por todo lo anterior) os va a dar la brasa sin pausa para realizar trios (con otra chica, por supesto). Os convertiréis en la suministradora de churris para vuestro novio. Pero cuidado, no vaya a ser que las chicas os prefieran a vosotras antes que a él, cosa fácil. Tendréis que consolarlo una y mil veces por tal agravio a su autoestima masculina. Los trios sólo son divertidos para ellos cuando se parecen al porno garrulo y no creo que vuestro novio sea Nacho Vidal.
Cuando eres chica y presumes de bisexualidad no te quitarás a los tíos de encima. Si te gusta el juego, vas a triunfar nena. A mí me cansó hace tiempo.
Si la última vez que te metiste una polla dentro fue en el viaje de estudios del colegio: nena, lo siento, eres más lesbiana que todas las alcaldesas del PP juntas.
Ya sé que queda mejor decir que eres bi y no bollo, pero no seas tan patética.
Cuando un hombre no se atreve a salir del armario, se aferra a un privilegio (suyo). Cuando una mujer no se atreve a salir del armario, se aferra a una dominación (hacia ella).
Me entristecen muchísimo las chicas que salen a buscar hembras por las noches pero mantienen una imagen heterosexual de día. Como una rubia que conocí este verano. Esa cobardia, esa traición a una misma, me da rabia en los hombres y pena en las mujeres.
Chicas bis: yo fui como vosotras. Mirad bien adentro. No vaya a ser que el ogro aguarde con los ojos entreabiertos y, bajo la ilusión de libertad que te aporta definirte como bisexual, habite el enemigo.